Es por esto que la educación en la actualidad se basa en que el alumno sea competente en una labor y tenga la capacidad de construir nuevos conocimientos basados en esa competencia. Muy acertado el cambio de paradigma, el anterior basado en el conocimiento tenía la desventaja principal en el carácter efímero del mismo; por lo general el modelo anterior solo se centraba en dar a conocer teorías dejando de lado la práctica.
Los entornos virtuales de aprendizaje (AVA) llegan en un principio para complementar el modelo tradicional de educación y con el transcurso del tiempo dejan ese papel secundario por uno de primer orden originándose uno nuevo en el que el papel del docente sufre un cambio importante que le presenta nuevos desafíos en la práctica pedagógica.
En los AVA el papel del docente se traslapa con el de sus alumnos y no es raro que el docente termine siendo un alumno más de su materia. Esto se puede dar de varias maneras: reforzando conocimientos con la interacción con sus alumnos, creando nuevas competencias basadas en las anteriores o en pocas palabras creando nuevos conocimientos y habilidades específicas; por último el docente puede complementarse con los saberes individuales del grupo.
Podemos concluir que por lo anterior el papel del docente en los AVA pasa a ser el de guía, tutor y compañero de sus estudiantes en el cual la construcción de competencias (conocimientos, desempeño y producto) es un proceso comunitario en donde los roles por momentos se intercambian y lo que prevalece es la responsabilidad personal de los participantes con su futuro.